Por: Mercedes García Enciso de Saenz Rozas

Objetivo

Lo que se pretende demostrar a través de éstas líneas es que todos somos argentinos pero la Argentina no es para todos, gran parte de sus habitantes deberían tener las condiciones de vida que los fundadores de la Patria a través de nuestra sabia Constitución soñaron para todos los hombres y mujeres que la habitarían gozando de los derechos elementales que hacen a la dignidad de la persona.

Para ello se eligió como ejemplo la tarea que inició Solidagro, en el Centro Regional Mercedes.

Solidagro (introducción)

Es una institución sin fines de lucro que nació, allá por Julio de 2002, en plena efervescencia cacerolera.

Solidagro tiene su sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Centros Regionales en varias provincias. Es una alianza entre entidades del campo y organizaciones civiles con el propósito común de promover a las comunidades rurales y urbanas de nuestro país. Lo más creativo y visionario de ésta institución es su modalidad de trabajar en red uniendo esfuerzos de las distintas ONG  articulándolas con las organizaciones gubernamentales lo cual potencia aquello que aisladamente es imposible de lograr, habida cuenta que los voluntarios donan su tiempo libre que generalmente es escaso.

Los cuatro pilares de Solidagro son: educación, nutrición, trabajo y comunidad. Se vuelcan a la comunidad a través del apoyo escolar, apoyo nutricional, capacitaciones en oficios, computación y préstamos para micro emprendimientos.

 

 

 

El Centro Regional Mercedes trabaja específicamente en el Barrio San Martín al cual llegaron los miembros de la Comisión Directiva llevados por el azar o la mano de Dios encontrando allí un asentamiento, pues no podía en aquel momento llamarse barrio, con familias desmembradas, con casas absolutamente precarias, sin luz, sin agua, sin cloacas, etc. El panorama era desolador ; se les preguntaba el nombre del vecino y no lo conocían ni sabían nada de él, en pocas palabras era desgarrador ver la situación de exclusión en la que se encontraban.

Al intentar hablar con ellos nos impactó esa mirada neutra del que ya no espera nada de la vida. Tenían desconfianza, nos decían que los políticos los visitaban antes de las elecciones prometiéndoles todo tipo de ayuda que luego no llegaba. La primera tarea fue persuadirlos de que no éramos políticos, que nos interesaba mejorar sus condiciones de vida, ponernos en su lugar para ayudarlos a gestar un cambio que era posible. Paso a paso fuimos ganando su confianza instándolos a formar una comunidad a través de la comunicación entre ellos y a generar la idea de pertenencia al lugar que no tenían.

Cuando los medios de comunicación nos peguntaban sobre el accionar de Solidagro y nombrábamos el barrio nadie sabía de su existencia. Hoy con orgullo podemos decir que todos los mercedeños saben dónde está el Barrio San Martín. Hay que destacar que los medios de comunicación han sido y son incansables pregoneros de nuestra obra.

La primera dificultad de la Comisión Directiva fue la falta de un espacio físico donde desarrollar dicha tarea, primero nos reuníamos en la calle y tenemos una anécdota risueña: en una reunión varias nos apoyamos en un alambrado,   se quebró un poste y terminamos en el piso causando gran hilaridad en todos los presentes. Risas aparte, dijimos “tenemos que hacer algo”. Con la generosa colaboración de la Municipalidad que donó el terreno y entidades y particulares que  pusieron el dinero levantamos un salón.

Teníamos que hacer una evaluación sobre lo más importante y lo más urgente por hacer. Por ejemplo en educación, había un diagnóstico general pero nos faltaba un trabajo más profesional y nos llegó de la mano de un grupo de una Escuela Secundaria quienes guiados por la profesora, una psicóloga, debían hacer un censo en algún barrio de la periferia y nos ofrecieron hacerlo en nuestro barrio. Así tuvimos una idea más certera del nivel de instrucción que lamentablemente era muy bajo.

Resolvimos comenzar a dar apoyo escolar a los niños pensando que un padre y una madre analfabetos o alfabetos funcionales no valoran y no inculcan lo que ellos no tienen, la capacidad de leer y escribir o de comprender aquello que leen, tampoco pueden ayudar a sus hijos cuando tienen dificultades de aprendizaje, y por último pero no menos importante, tal vez no cuentan en sus hogares con una elemental mesa y sillas para sentarse a hacer sus tareas.

Dos maestras dan dicho apoyo, una por la mañana y otra por la tarde. Concurren alrededor de cien niños de 1° a 7° grado, el resultado es excelente, nos contactamos con sus maestras  y nos dicen que ha habido una gran diferencia en el rendimiento de esos niños a partir de este apoyo; niños que eran repitentes hoy pasan de grado. La maestra de apoyo los refuerza en los temas en los que tienen dificultades además de darles mucha contención afectiva y enseñarles algo tan elemental como decir por favor, gracias y perdón.

Algunos niños venían con el estomago vacío y pensamos que en esas condiciones no podían concentrarse ni aprender. Resolvimos darles una copa de arroz con leche, conseguimos que un Molino de la zona nos donara el arroz y un productor pagara a la señora que prepara el arroz con leche.  Cuando comenzamos con la copa de leche no se habían implementado aún los susidios y para muchos niños ese era el plato más importante del día.

Como se puede apreciar siempre encontramos almas caritativas que nos permiten cubrir las necesidades que surgen.

Varias madres nos comentaron que sus hijos no lograban pasar de 1° grado; indagando más a través de las maestras  llegamos a la conclusión tristísima que esos niños no se habían alimentado lo suficiente los primeros años de vida y había en sus cerebros un daño irreversible y como dice el Dr. Albino, una autoridad en el tema, el cableado en sus cabecitas no se había completado. La desnutrición pasó a tener nombre y apellido en nuestro barrio.  Dichos niños son derivados a escuelas diferenciales donde fundamentalmente se les da contención durante un tiempo. Los especialistas en el tema señalan que al llegar a adultos son más violentos y agresivos amén de que no pueden acceder a un trabajo por no haberse capacitado con lo cual son presas fáciles de la delincuencia y la drogadicción.

 

Con este panorama era vital la alimentación. Se implementó la entrega de una bolsa de mercadería una vez por mes a cincuenta y cinco familias que según nuestra información eran las más carenciadas y a varias instituciones se les proveyó de arroz y soja para otros barrios a los cuales también se asistía.  Se firmó un convenio con el Hospital y a través del Plan Nacer, plan nacional que baja a todas las provincias, se evalúa mensualmente el crecimiento del niño desde el nacimiento midiendo la talla, la circunferencia de la cabeza, y el peso para chequear que siga los parámetros normales y se le entrega la leche necesaria para el mes y  se evalúa a las embarazadas, el seguimiento lo hace una obstetra para evitar la desnutrición de la madre y el niño por nacer.

Para ello se consiguió que funcionara en el salón un centro de atención primaria con la antes citada Obstetra, una Médica y agentes sanitarios, todos dependientes del Hospital y Acción Social de la Municipalidad y están allí  desde que el salón abrió sus puertas hace ya cinco años. Dichos agentes y enfermeros están capacitados para vacunar, medir la presión arterial, hacer curaciones de heridas menores y derivar al Hospital de ser necesario. Antes los enfermos debían hacer aproximadamente veinticinco cuadras para atenderse en dicho Hospital y hacer colas desde horas muy tempranas para ser controlados o recibir atención médica.

Periódicamente se dan charlas informativas sobre prevención de enfermedades de transmisión sexual, parasitosis, dengue, etc.

Durante el receso escolar en el salón se llevó a cabo una campaña contra la leishmaniosis que consiste en la castración de perros y perras con profesionales proveídos por la Municipalidad con el fin de evitar la proliferación de dicho flagelo ya instalado en nuestra zona.

En cuanto al trabajo comunitario podemos citar la catequesis; las madres entusiasmadas con el resultado del apoyo escolar en sus hijos sugirieron que sería muy bueno que sus hijos se prepararan para recibir su Primera Comunión. Catequistas de la Parroquia Itatí comenzaron a prepararlos con la colaboración y apoyo del Sacerdote de dicha Parroquia. Luego surgió la necesidad de celebrar bautismos pues muchos niños no habían recibido aún el sacramento y el Padre José accedió a hacerlo en el salón. Se sentía en el ambiente la alegría de tantas familias que habían sufrido la marginación y ahora podían acceder no solo a educación y salud sino también a la salud del alma por decirlo de alguna manera.

Justamente la salud del alma es una asignatura pendiente en nuestro accionar; muchas familias sufren la violencia en sus hogares, el abuso de los niños producto del hacinamiento, la falta de oportunidades, la frustración, el alcoholismo y la drogadicción que hacen a las personas más violentas y más egoístas. Nuestra tarea será mejor cuando consigamos fondos para que profesionales del área puedan asistirlos y superen dichos conflictos. Especialmente nos preocupan los menores sin posibilidad de defenderse pues los victimarios están en su propio entorno familiar. Lo más aberrante es que muchas veces ellos creen que es natural que estas cosas sucedan.

En cuanto a la generación de trabajo, en nuestras charlas con ellos nos impactaban, como ya dije antes, esas miradas neutras del que ya no tiene esperanza, que no puede entusiasmarse con algún proyecto. HABIA QUE ENTUSIASMARLOS. Paradójicamente los primeros en animarse fueron los hombres aunque las más receptivas a nuestras propuestas en general eran las mujeres. Los ladrilleros nos pidieron la herramienta y nosotras pensábamos: será una pala, un pico? Y para nuestra sorpresa la herramienta eran el caballo y el carro pues para pisar el barro es primordial el caballo y para trasladar los ladrillos el carro. En poco tiempo éramos expertas en compra de caballos y fabricación de ladrillos pues a través de los micros créditos concedidos pudieron acceder a “la herramienta” y nacieron varios micros emprendimientos. A medida que vendían sus ladrillos devolvían el dinero prestado sin interés, y ese dinero era entregado a otro para el mismo propósito, generar un pequeño emprendimiento. Aquellos préstamos constituyeron un punto de partida para pequeñas industrias artesanales y otras actividades generadoras de ingresos aprovechando habilidades que esas personas ya poseían.

En las mujeres fue más difícil, no se imaginaban que hacer con un crédito; hablando con ellas nos remontábamos a su infancia y así descubrían que de chicas la abuela les había enseñado a hilar, a tejer, a cocinar…

Emblemática fue la primera matra que confeccionó Norma Ríos; le entregamos vellones de lana y con un palito, como le enseñó su abuela hiló la lana y usando el respaldo de la cama como telar tejió la matra. De más está decir que estábamos más orgullosas nosotras que ella. Dicha matra fue rematada en el Almuerzo Anual que Solidagro Nacional lleva a cabo en la Exposición Rural de Palermo. Cuando le entregamos el dinero a Norma su mirada no era neutra, brillaba.

El gran desafío es que estos pequeños emprendimientos continúen pues hace falta un seguimiento constante.

En el mejoramiento del barrio nuestra gran colaboradora fue la Municipalidad que abrió calles, puso iluminación, juegos para niños en el frente de nuestro salón transformándolo en una pequeña plaza que se llena de risas y gritos todos los  días.

Mediante un convenio con la Escuela Damas Patricias Argentinas que implementa una extensión áulica en el salón se capacita a jóvenes y señoras en tejido, bordado, costura, gastronomía, confección de artículos con cuero, etc. con la finalidad de que tengan salida laboral. También  dictan cursos de computación a adolescentes y adultos.

Para ir concluyendo me gustaría citar las palabras de una joven argentina, Catalina Hornos quien fundó la ONG “Haciendo camino” y dice: es muy distinto saber que la pobreza existe a convivir diariamente con ella y que uno puede amar después de vivir la experiencia de sentirse amado.

También lo que dice Jesús en el Evangelio: tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, no sabía y me enseñaste, no tenía techo y me diste los medios para construirlo. (Mt 25)

A los que la vida nos ha dado una familia bien constituida, estudio, formación debemos tener ese amor social a los que ella les ha dado menos: o nacieron en un hogar fragmentado o no tuvieron acceso a los más elementales derechos humanos como vivienda digna, educación, nutrición apropiada, trabajo y amor, lo cual sin lugar a dudas los hace marginados. El lema del Banco Regional Mercedes, acuñado por la Presidente de la Comisión Directiva es: poner el hombro, poner el alma.

Como dice el aforismo: Yo dormía y pensaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y descubrí que el servicio era alegría.

Conclusiones

Como reflexión final pienso que algo hay que hacer; hoy los subsidios están pulverizando las ganas de trabajar con un sistema perverso que se propone extender y eternizar la pobreza mirando por el espejo retrovisor cerrado en el pasado, hipotecando el presente y el futuro. Hagámoslo para que pronto La Argentina sea para todos.

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